Señor:
Yo nunca te pedì un Océano ni tampoco un mar,
quería ser tajamar, playa de rìo o arroyo,
ser apoyo de agua mansa, dulce, fresca, cristalina,
que defina con sus dedos de mi cuerpo los contornos,
bese en torno de mis ojos y calme mi piel dorada.
Señor:
Cuando algo te pedì nunca fui muy pretenciosa,
yo bebìa deliciosa el agua que vos me dabas,
entonces me empolvaba de rosado en las mañanas,
soñaba por las noches con los rayos de la luna
y las estrellas una a una ponían brillo en mi pelo.
Señor:
No se si te diste cuenta pero el amor me negaste,
te quedaste con aquello que con gusto ya probé,
yo profesé con tu nombre, con tu credo y mi conciencia
y esperaba con paciencia me coronaras de amor,
sin conocer el dolor de masticar la tristeza.
Señor:
Costa fue mi sueño ser, no una colina de arena,
no existir llena de pena, sino la vida vivir,
poder sentir algo mío, Ni un Océano ni un Mar,
pero no amar desde lejos y estar siempre en soledad.
Acaso mi felicidad ¿guardas en otro lugar?.-
POEMA DE: Dora Chaves.
No hay comentarios:
Publicar un comentario